Los equipos de sobremesa cubren trabajos que no justifican una línea de producción: prototipos y series cortas, muestras de laboratorio, mantenimiento y reparación, y pequeñas piezas de alto valor que un taller maneja a diario.
La gama abarca desde modelos mecánicos con temporizador giratorio y calentamiento, sin configuraciones y fáciles de manejar, hasta equipos digitales que permiten ajustar numéricamente tiempo, temperatura y potencia para repetir las condiciones con exactitud. Para la serie de triple frecuencia, la ficha del producto indica 40, 80 y 120 kHz en un mismo tanque. En la serie de titanio negro, la tina y la carcasa se especifican en acero inoxidable, con función de desgasificado y de onda completa/media onda.
La frecuencia es la elección que más condiciona los resultados. Las frecuencias bajas desprenden suciedad tenaz y aceite de mecanizado; las altas actúan con mayor suavidad y alcanzan detalles finos sin marcar superficies con recubrimiento metálico u ópticas. Si sus piezas abarcan ambos extremos, un tanque de doble o triple frecuencia evita comprar dos máquinas. Las capacidades van desde unos pocos litros en sobremesa hasta equipos de instalación sobre el suelo.