Enfriadores industriales dimensionados para tanques de limpieza por ultrasonidos. El propio baño genera la necesidad de refrigeración: la energía ultrasónica se transforma en calor, las resistencias de inmersión aportan más y la temperatura aumenta durante el turno.
Esta variación importa porque los detergentes están formulados para un intervalo de trabajo. Al superarlo cambia el rendimiento, algunas formulaciones se degradan y la cavitación se modifica con la temperatura. En la práctica, las piezas limpiadas por la tarde no presentan el mismo resultado que las de la mañana, un problema que suele atribuirse a la química o al operario.
El enfriador mantiene el baño a la temperatura prevista para el proceso. Su dimensionamiento depende del volumen del tanque, la potencia ultrasónica y las horas reales de funcionamiento diario. Un equipo sobredimensionado arranca y para de forma ineficiente; uno insuficiente no compensa el calor generado. Conviene, por tanto, precisar las horas de uso.