Los equipos de potencia regulable permiten ajustar la potencia ultrasónica aproximadamente entre el 20% y el 100%, en lugar de trabajar siempre al máximo. Este único ajuste permite que un mismo tanque cubra dos tipos de trabajo muy diferentes.
A plena potencia se desprenden aceite de mecanizado incrustado por el calor, pasta de pulido y grasa tenaz. Una potencia reducida resulta adecuada para superficies con recubrimiento metálico, piezas de pared delgada, componentes ópticos y cualquier elemento que pueda sufrir marcas o erosión con la máxima intensidad de cavitación. Limpiar piezas delicadas a plena potencia es una de las formas más habituales de dañarlas inadvertidamente durante un proceso destinado a protegerlas.
Una vez encontrado el ajuste adecuado para una familia de piezas, regístrelo junto con el tiempo y la temperatura. Esa combinación define el proceso y conviene documentarla como tal.