Dos tanques separan el lavado de la etapa siguiente, que puede ser enjuague o secado, según lo que necesiten realmente sus piezas.
La configuración de lavado y secado combina limpieza por ultrasonidos con filtración en el primer tanque y secado por aire caliente en el segundo. Las piezas salen secas y listas para montaje, recubrimiento o embalaje. La configuración de lavado y enjuague incorpora, en cambio, una etapa independiente de enjuague cuando no puede quedar una película de detergente sobre la superficie, por ejemplo, antes del recubrimiento electrolítico, la pintura o el pegado.
La elección depende de la operación posterior. Si se va a aplicar algún material sobre la superficie, conviene enjuagar. Si la pieza pasa directamente a montaje o almacenamiento, suele importar más el secado. Cuando se necesitan ambas etapas, una línea de tres tanques permite completarlas en una sola pasada.