Tres tanques realizan cuatro funciones en secuencia: limpieza por ultrasonidos con filtración, enjuague y secado. Las piezas entran sucias por un extremo y salen limpias y secas por el otro, sin abandonar la línea.
Es la configuración que suelen elegir los talleres cuando la limpieza pasa a ser una etapa fija de producción. Elimina los dos problemas habituales de los procesos separados: las piezas que esperan entre estaciones y vuelven a contaminarse, y las diferencias de manipulación entre operarios.
La carga puede ser manual o automática. El traslado manual reduce la inversión y se adapta a lotes variados; el automático resulta adecuado cuando se procesa continuamente una misma familia de piezas y el tiempo de ciclo debe ajustarse a una operación posterior. Las dimensiones de los tanques se definen según el tamaño de las cestas y la cantidad de piezas por hora que debe procesar la línea.