La varilla vibratoria es un transductor alargado para depósitos donde no cabe una placa de transductores sumergible plana: depósitos estrechos, profundos, con estructuras internas o recipientes cuyo único acceso está en la parte superior.
Su función mecánica es la misma que la de una placa: transmitir energía ultrasónica al líquido. La diferencia está en la libertad de colocación. La varilla puede situarse junto a las piezas, lo que en recipientes de geometría compleja suele mejorar la cobertura frente a una placa instalada donde simplemente había una superficie plana disponible.
Las varillas están totalmente selladas para inmersión continua y se utilizan con frecuencia para incorporar ultrasonidos a equipos existentes. Al igual que con las placas, el dimensionamiento depende del volumen del depósito y del tipo de suciedad, no del número de varillas.